Cada equipo es la tripulación de un barco pirata que atraca con el casco lleno de botín. Hay alfanjes, parches para el ojo y pañuelos, y el ambiente se calienta rápido.
La meta es juntar tesoros. Para lograrlo, las tripulaciones tratan con otros mercaderes del puerto, cierran tratos y usan su astucia para conseguir información del mercado que los demás no tienen.
Pero el fondo del juego es la confianza con el cliente: gana más quien cuida sus relaciones y organiza bien a su gente.