Cada equipo decide cómo llevar a sus clientes a la cumbre: la ruta, la aclimatación, el uso de oxígeno, el clima y la condición física de cada cliente. Y además tiene que ganarle a los otros equipos.
En el camino hay retos prácticos: armar carpas, recoger mochilas, ponerse arneses. También eligen qué carga el guía, como carpas, oxígeno y comida.
Entre más alto suben, más puntos. Pero si no llevan lo necesario, los clientes se pueden enfermar por la altura o incluso morir en la montaña.