Todo empieza con el reparto de cartas a cada equipo: una mezcla pareja de objetos, tecnología y datos. Los integrantes toman una carta de cada color y con ellas crean un objeto inteligente, un servicio o una herramienta.
Luego cada mesa elige su mejor idea, la valida y prepara un pitch de dos minutos. Todos presentan frente a la sala.
Al final entra el banquero del juego. Los equipos invierten dinero de juego en la idea que más les gusta.