Todo gira en torno a pequeñas acciones y hábitos del día a día. Los equipos resuelven actividades físicas, mentales y creativas en una tablet, repartidas en tres fases.
En la primera notan que lo que hacen afecta el bienestar de los demás. En la segunda deciden qué acciones van a tomar para mejorarlo. Y en la tercera ven que eso solo funciona si se sostiene en el tiempo.
Cierran con un plan con acciones y plazos que escriben en el Árbol del Bienestar, que puede colgarse en la oficina como recordatorio.