Todo empieza con la descripción de un proyecto. El reto suena sencillo: armar el equipo que ese cliente necesita, con cada perfil en su lugar.
Pero pronto se nota que no es tan fácil. Otros equipos buscan las mismas habilidades y hay que competir por ellas. Además aparecen proveedores y clientes de escalas muy distintas, y cada uno cambia lo que conviene ofrecer.
Es networking a toda prisa, y el equipo que negocia rápido y elige bien con quién aliarse lleva ventaja.