Cada equipo recibe una tablet, utilería y guías con lo técnico de hacer un tráiler. La tablet trae una plantilla con partes fijas: banda sonora, espacios para el video que deben filmar o buscar y títulos en blanco que les toca escribir.
La plantilla asegura que el resultado se vea profesional. El reto es que el tráiler tenga sentido, y eso pide planear, repartir papeles y actuar sin pena.
A cada equipo le toca un tema diferente, así que la proyección final tiene de todo.