En este team building el reto es montar un carnaval callejero, con ritmo y color, contra reloj. Cada grupo prueba qué sonidos le puede sacar a objetos de la calle y arma su propia percusión.
La parte visual sale de un montón de prendas de uniforme urbano que cada equipo combina a su manera.
Al final cada grupo presenta su actuación. Y ahí se nota cómo cada equipo interpreta el mismo reto de forma distinta y llega por su propio camino.