Se empieza en grupos pequeños con un percusionista profesional. Primero vienen calentamientos de ritmo para aprender los redobles y las pausas de la samba.
Luego pasan a instrumentos reales y cada grupo aprende el suyo, con su propio ritmo. Todos participan: golpean, redoblan, agitan, y hasta los más reservados terminan sonriendo.
Conforme agarran seguridad, los grupos se juntan para preparar el final. Ahí se oye lo que pasa cuando un equipo de trabajo va al mismo ritmo.