Antes de la reunión, cada participante consigue unos guantes de hule de colores, o lo más parecido que tenga en casa. El día de la sesión todos se conectan por Zoom, Microsoft Teams o una herramienta similar.
Un director con mucho carisma los calienta con ejercicios de sonidos corporales. Luego se ponen los guantes y él los levanta de la silla: pisotones, palmadas en el cuerpo y voces al unísono.
Termina entre risas, con el grupo despierto y listo para la reunión que sigue.