Al grupo se le presenta una serie de acciones, una tras otra, y todos las actúan con el cuerpo al mismo tiempo. Un momento están guiando un trineo de perros esquimales contra un viento fuerte, y al siguiente van apretados en el metro un viernes en la noche o aplaudiendo un espectáculo de fuegos artificiales.
Entre tanto movimiento la gente se mezcla, baila y va encontrando a quién trae la misma onda. Así se arman vínculos casi sin hablar.
El formato es flexible y se ajusta a cualquier grupo de la empresa.