El facilitador da un tema y una lista de palabras relacionadas. Cada participante escoge las que más lo representan y las une con arte, formando una red con las de sus compañeros.
Mientras conectan, platican por qué eligieron cada palabra y escuchan lo que piensan los demás.
Queda una referencia visual llena de color para cerrar la reflexión. Y al contar las conexiones salen datos útiles: qué temas de la conferencia pegan más, qué valores comparte el grupo y dónde hay huecos de comprensión.