Los equipos arrancan con materiales sencillos, como tirantes y barras de papel, y con ellos arman un sistema ferroviario completo. El trabajo va por secciones, así que la comunicación entre quienes construyen cada tramo es clave.
Después viene una práctica rápida para probar el recorrido.
Y luego la carrera: los trenes compiten hasta el final y solo avanzan si el equipo coopera y sincroniza sus movimientos. Es un team building que pone a prueba la gestión del tiempo y el ingenio, y funciona igual en interior que en exterior.