Al llegar a la conferencia, cada participante se toma una foto frente a fondos de colores. Mientras avanza el evento, las imágenes se procesan para armar el cierre.
En la pantalla grande, con una banda sonora dramática, primero pasan caras sueltas. Luego montajes de cuatro, de 16, de 64, cada vez más rápido, hasta que ya no se pueden contar.
La cámara se aleja y ahí se ve: todas esas fotos juntas forman el logotipo de la empresa o el eslogan de la conferencia.