El arquitecto es el único que ve el modelo, y está conectado a distancia. Le pasa la información a los mensajeros, y ellos a los constructores, que tienen que armar una réplica exacta.
Hay barreras de comunicación a propósito, un tiempo límite y un cambio de roles de último momento que sube la presión.
Cada persona tiene un papel del que depende el resultado, y la réplica tiene que salir lo más precisa posible para que el equipo gane.