Los equipos trabajan hacia una meta común con una serie de retos de comunicación, resolución de problemas y estrategia. Hasta ahí, todo en orden.
Pero en momentos clave aparece una decisión: actuar en beneficio del grupo o en el propio. Lo que elija cada persona o equipo mueve la puntuación, el avance y el resultado final.
Las alianzas cambian y hay que replantear la estrategia sobre la marcha. Al cierre, una reflexión guiada ayuda a ver cómo se tomaron las decisiones y qué pasó con la confianza.