Los equipos llegan a una escena del crimen y reciben un bombardeo de información por distintas vías: llamadas de emergencia grabadas, videos, entrevistas con sospechosos, fotos, reportes de autopsia y pruebas forenses. Mucho de eso está ahí para confundir.
Su trabajo es filtrar todo y concentrarse en lo que resuelve el caso.
En ciertos momentos se llevan a algunos integrantes para darles información clave, que luego tienen que transmitir a su equipo. Y la presión va subiendo durante la investigación.