Los participantes se vuelven detectives. Frente a ellos, un caso de corrupción de alto nivel y la muerte misteriosa de un jugador de futbol famoso.
Para avanzar tienen que observar con lupa y compartir con el equipo cada dato clave que encuentran. La información no siempre es clara, así que toca analizarla e interpretarla en grupo hasta llegar a una conclusión sólida.
Y bajo presión, el equipo tiene que decidir junto aunque haya opiniones distintas.