Arranca con cada participante pensando en su propio estilo de trabajo y anotando sus preferencias sobre varios temas. Luego sale a conocer a los demás para encontrar tantos estilos parecidos al suyo como pueda.
Con el grupo ya activo, se forman equipos de estilos similares que definen cómo les gusta trabajar y hacen una actividad juntos. Después se mezclan en equipos lo más variados posible y repiten un reto parecido.
Cierra una charla con un facilitador: por qué la variedad de estilos ayuda a un equipo de trabajo y cuándo estorba si no se valoran las diferencias.