Se juega en una sala de conferencias. Cada equipo tiene su mesa y un anfitrión los lleva, con apoyo audiovisual, por una serie de minijuegos.
Todo se controla con componentes electrónicos: botones, joysticks y LED. Hay rompecabezas, retos de coordinación y otras pruebas, con música de 8 bits y un aire nostálgico de los 80.
El juego registra la puntuación de cada equipo en cada minijuego. Con eso arma un informe de equipo sobre sus fortalezas y debilidades.