Cada equipo recibe un globo de cartón del tamaño de un balón de futbol, con nombres de ciudades, una cinta roja y alfileres.
Por turnos, cada jugador marca su ciudad natal con un alfiler. Luego elige otra ciudad con significado personal: donde cumplió una meta, hizo un viaje especial o vivió algo memorable. Explica por qué, une ambas ciudades con la cinta y pasa el globo.
Al terminar, el globo queda como un mapa de historias del equipo, con cada alfiler marcando un capítulo de la vida de alguien.