Los jugadores entran a una escena invernal con puertas cerradas, como un calendario de adviento. Se juega en una app hecha a la medida o desde el navegador.
Cada puerta revela un video de otra parte del mundo. Un habitante del lugar saluda a su manera y cuenta cómo celebran el fin de año. Con eso responden desafíos cronometrados que piden escuchar bien y contestar rápido.
Se puede jugar por equipos de trabajo, sumando puntos, o de forma individual con un debate al final. También funciona como calendario real, con una pregunta por día antes de Navidad.