Es una misión urbana. Cada equipo sale con una pala dorada, una charola de arbolitos para trasplantar, un GPS y un libreto de pistas.
En el camino resuelven retos y preguntas que los llevan a ubicaciones fijadas de antemano. Al llegar, celebran plantando los árboles en zonas donde se valoran.
Es un team building pensado para programas de responsabilidad social. Todos salen al aire libre, se mueven y dejan un cambio visible en su entorno, del que pueden sentirse orgullosos.