Al arrancar, cada equipo recibe un kit plano con un sinfín de piezas para armar un caballo en 3D, diseñado para Catalyst Global. Hay cuenta regresiva: si arman muy rápido el caballo se rompe, y si van lento los demás se adelantan.
Con los caballos listos empiezan las carreras y las apuestas. En la pista cuenta la fuerza de muñeca de cada jinete, pero lo que define al ganador es apostar con estrategia.
La actividad tiene un fin benéfico: lo recaudado va a obras de caridad de la comunidad local.