Los participantes se juntan en equipos pequeños y recogen su material: pinceles, pintura, un lienzo en blanco y un diagrama que indica cómo va su pieza.
Primero toca mezclar la pintura hasta dar con los colores correctos y luego pintar. Pero pronto se dan cuenta de que solos no llegan: la integración con los otros equipos es la única forma de que todo encaje.
Al terminar viene la sesión de cierre. Se juntan los lienzos y el grupo ve la obra completa por primera vez, casi siempre entre aplausos.