Al llegar, cada participante se arremanga, elige un color y se pinta una mano con una capa delgada de pintura a base de agua.
Después todos ponen su huella donde quieran sobre un gran lienzo en blanco. Tras una limpieza rápida, cada quien toma un marcador y firma la obra.
El lienzo terminado puede quedarse a la vista durante la reunión, como tema de conversación, y luego volver a la oficina de la empresa como recuerdo de lo que hicieron juntos.