Los equipos juegan a ser alquimistas. A partir de un perfil de cliente, una herramienta de inteligencia artificial les sugiere fragancias con notas altas, medias y de base, además de un mood board para arrancar la parte visual.
La IA pone la información, pero el equipo decide. Como reto extra pueden crear dos fragancias, una con IA y otra sin ella, y comparar cómo cambió el proceso.
Cierra con una evaluación final donde se presentan las fragancias y se comparte lo aprendido sobre usar la IA en la empresa.