Los equipos de trabajo recorren un circuito de cinco enigmas físicos, con tiempo limitado para cada uno. Comunicación y liderazgo se ponen a prueba en cada tarea.
Lo distinto es la calificación. Al empezar cada ronda, un voluntario deja su equipo y hace de árbitro del que llega. Al terminar, lo califica según siete criterios, y luego el equipo califica al árbitro. Además, cada equipo tiene cinco Piedras de Integridad para darlas a su criterio.
Al cierre se suman puntajes y piedras. Las piezas se hacen en talleres de Baviera, Alemania, que dan empleo pagado a personas con discapacidad.