A diferencia del póker de siempre, en Full House se gana cerrando tratos donde todos salen ganando, y a la velocidad del rayo. Nadie se queda quieto: los participantes recorren la sala y hablan con todo el mundo.
Para avanzar tienes que entender qué necesitan los demás. Ayuda memorizar quién tiene qué carta y decidir rápido cuándo cerrar un trato y cuándo retirarse.
La dinámica de integración cambia en la segunda ronda: ahora se juega en equipo, con la reciprocidad como regla. Si ayudas a otros a conseguir lo que quieren, te ayudan a conseguir lo tuyo.